El Ibex 35 ha cerrado 2025 con un incremento del 49,7%, su mejor desempeño anual desde 1993, alcanzando un máximo histórico de 17.354,9 puntos el pasado 30 de diciembre. Este resultado supera los niveles previos a la crisis financiera de 2007 (16.040 puntos) y sitúa al índice español como el segundo de mayor rentabilidad entre los principales mercados globales, solo por detrás del coreano Kospi (+75,3%). La capitalización conjunta de las 35 empresas que lo componen supera el billón de euros, con Santander, BBVA, Inditex e Iberdrola como las únicas compañías con valoraciones superiores a los 100.000 millones cada una.
El crecimiento del Ibex 35 se enmarca en un contexto de recuperación tras tres años consecutivos de subidas, duplicando su valor sin incluir dividendos. Según Alfonso de Gregorio, director de inversiones de Finaccess Value, "el comportamiento del mercado ha superado las expectativas incluso de los analistas más optimistas". Este rendimiento ha atraído nuevamente a inversores extranjeros: gestoras como Natixis IM y BlackRock recomiendan aumentar la exposición a la Bolsa española para 2026, junto a mercados como el japonés y el estadounidense.
A nivel sectorial, la banca ha sido el principal motor del alza, con subidas superiores al 80% en entidades como Santander, BBVA, Unicaja y Bankinter. Entre enero y septiembre de 2025, el sector financiero español registró beneficios récord de 25.417 millones de euros, a pesar de la reducción de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Ignacio Cantos, director de inversiones de Atl Capital, señala que "el sector ha demostrado mayor solvencia y eficiencia tras la reestructuración post-crisis, eliminando el descuento que arrastraba en años anteriores". Actualmente, los bancos representan el 40% del peso del Ibex 35, frente al 30% de hace tres años.
Otros valores destacados incluyen a Indra (+184,6%), Solaria (+131%), ACS (+76,5%) e Iberdrola (+38,8%). Inditex, tras un inicio de año con resultados por debajo de la media del índice, cerró con un alza del 15% y nuevos máximos históricos, con sus acciones cerca de los 57 euros. En contraste, empresas como Puig (-16,6%) y Telefónica (-11%) registraron caídas, esta última a pesar de su plan estratégico para recuperar la confianza del mercado.
El contexto macroeconómico ha influido en el comportamiento de los mercados. En Europa, el Euro Stoxx 50 subió un 18,4%, mientras que en Estados Unidos el S&P 500 avanzó un 17,4%. Sin embargo, el año estuvo marcado por tensiones geopolíticas, como los aranceles impuestos por la administración estadounidense en abril, que provocaron una caída temporal en los mercados hasta su posterior reversión. Además, la percepción de riesgos estructurales en el dólar —agravada por el elevado déficit fiscal de EE.UU. y los ataques a la independencia de la Reserva Federal— impulsó al euro un 14% frente a la divisa estadounidense.
Tres factores clave explican el rally bursátil global: la abundante liquidez en manos de los inversores, que ha limitado las correcciones; el crecimiento de los beneficios empresariales por encima de lo previsto (12% en Wall Street y 9% en Europa); y el descenso de los tipos de interés en EE.UU. durante el último trimestre. En España, la prima de riesgo de la deuda soberana se situó por debajo de los 50 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2008, reflejando la mejora en la calificación crediticia del país por parte de agencias como S&P, Moody’s y Fitch.
A pesar de los resultados positivos, algunos analistas advierten sobre posibles riesgos. La encuesta de gestores de Bank of America muestra que el dinero no invertido por los grandes fondos se encuentra en mínimos históricos, lo que podría indicar un exceso de confianza. El sector tecnológico, en particular, ha concentrado gran parte de la atención, con valoraciones que superan los cuatro billones de dólares en empresas ligadas a la inteligencia artificial, generando preocupaciones sobre una posible burbuja.




