El ejercicio bursátil de 2025 ha reflejado un contraste marcado entre sectores con fuertes revalorizaciones y otros en declive, tanto en Europa como en Estados Unidos. En España, el Ibex 35 alcanzó su segundo mejor rendimiento histórico, con máximos en su cotización, impulsado principalmente por empresas vinculadas a la defensa y la banca.
La compañía Indra destacó con una revalorización del 184,7%, atribuida a los planes europeos de rearme y a las inversiones en infraestructura militar. Un inversor que hubiera adquirido acciones por 1.000 euros a finales de 2024 habría obtenido ganancias cercanas a los 1.850 euros en un año. Este crecimiento se enmarca en un contexto de tensiones geopolíticas globales, que han llevado a un aumento del gasto en defensa, incluyendo el compromiso de los países de la OTAN de destinar el 5% de su PIB a este sector. Alemania, por ejemplo, anunció un plan de inversión de 500.000 millones de euros en defensa e infraestructura para la próxima década.
El sector bancario también registró un desempeño destacado en el Ibex 35. Santander lideró con una revalorización del 126,8%, seguido por Unicaja Banco (119,5%), BBVA (112,4%) y CaixaBank (99,2%). A pesar de la reducción de los tipos de interés, que pasaron del 4% a alrededor del 2%, la digitalización y el aumento de créditos e hipotecas en un entorno de precios más bajos permitieron a las entidades mantener beneficios récord y repartir dividendos atractivos para los inversores.
En contraste, las empresas de telecomunicaciones mostraron un desempeño negativo. Telefónica perdió un 10,9% de su valor, mientras que Cellnex cayó un 9,6%. Puig registró la mayor caída del índice, con una depreciación del 16,6%.
En el ámbito europeo, el patrón fue similar. Rheinmetall, principal fabricante de armas de Alemania, encabezó el EuroStoxx 50 con una revalorización del 153,9%. Otras empresas de defensa, como Thales (66,9%), Safran (38,4%) y Leonardo (88,6%), también registraron ganancias significativas. La banca europea siguió esta tendencia, con Deutsche Bank (98,9%), Unicredit (84,8%) e ING (58,3%) entre las más destacadas.
Los sectores más afectados en Europa fueron el consumo y la automoción. Adidas y Puma registraron caídas del 28,6% y cerca del 50%, respectivamente, mientras que Ferrari y Stellantis perdieron un 22,7% y un 25%. Estas pérdidas se atribuyen, en parte, a los aranceles impuestos por Estados Unidos a las importaciones de productos extranjeros.
En Estados Unidos, el S&P 500 reflejó el dominio del sector tecnológico, aunque con diferencias notables entre empresas. Los llamados "Siete Magníficos" (Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla) registraron revalorizaciones entre el 12% y el 65%, por debajo de ejercicios anteriores. Sin embargo, empresas vinculadas al almacenamiento de datos y semiconductores experimentaron subidas espectaculares. Sandisk lideró con un 574%, seguida por Western Digital (293%), Micron Technology (250%) y Seagate (224%). Estas ganancias se explican por la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial y centros de datos.
Por otro lado, sectores como el consumo y los servicios profesionales sufrieron retrocesos significativos. Deckers y Lululemon cayeron un 48% y un 45%, respectivamente, mientras que Trade Desk, Alexandria Real Estate y Gartner registraron pérdidas superiores al 45%. Estos descensos reflejan cambios en los hábitos de consumo y presiones sobre los márgenes, agravados por las tensiones comerciales globales.




