Daniel Campos, exparlamentario del PSOE andaluz y actual profesor, ha publicado el libro *Unidad de Agudos. Cuentecitos de ida y vuelta*, donde aborda su experiencia con el trastorno bipolar y su tratamiento en el sistema público de salud. Campos detalla que su primera crisis en 2018 coincidió con su denuncia ante el entonces secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, sobre presuntas irregularidades en el cobro de pagas dobles por parte de compañeros del partido. Según su relato, Cerdán le reprochó la denuncia y le advirtió: «Vamos a ir a por vosotros». Campos afirma que, tras su recuperación, su enfermedad fue utilizada por miembros del partido para desacreditarle, con comentarios peyorativos como «loco» o «irracional», mientras se tomaban decisiones que él considera carentes de ética, como proyectos con un gasto de 50 millones de euros sin justificación clara.
El exparlamentario vincula sus crisis a situaciones políticas en las que, según su criterio, se obviaban prácticas contrarias a su código ético, como casos de corrupción no investigados en el ámbito municipal. Campos destaca que, durante su etapa como arqueólogo, lideró proyectos como *Cástulo*, que involucró a 600 voluntarios y fue reconocido en medios, así como iniciativas de recuperación de restos de víctimas de la Guerra Civil para sus familiares.
En su libro, Campos critica también el sistema sanitario público, especialmente las unidades de salud mental. Describe la Unidad de Agudos de Úbeda, donde fue tratado, como un «infierno» debido a la rigidez jerárquica, la falta de acceso directo a psiquiatras y la escasa inversión en recursos. Señala que, aunque existe una Ley de Salud Mental presupuestada en 20 millones de euros, las aseguradoras ya han consumido 400 millones, y reclama una mayor coordinación por parte del Ministerio de Sanidad para establecer directrices comunes.
Campos no responsabiliza directamente a Cerdán de su recaída, pero sí considera que el contexto generado tras su denuncia agravó su situación. A pesar de su experiencia, defiende la importancia de la política como herramienta de transformación social, aunque insiste en la necesidad de mejorar la gestión ética en las instituciones. Su obra, escrita con fines terapéuticos, busca visibilizar las dificultades de las personas con enfermedades mentales y denunciar las carencias del sistema.




